Sharon Olds – El salto del ciervo

Image courtesy of The Steven Barclay Agency

(Traducción de Joan Margarit y Eduard Lezcano Margarit)

La última hora

De pronto, en el último momento,

antes de que él me llevara al aeropuerto, se levantó

chocando con la mesa y dio un paso

hacia mí, y como un personaje en una antigua

película de ciencia ficción, se inclinó

hacia delante y hacia abajo, extendió un brazo

golpeando mis pechos e intentó

agarrarse a mí. Me puse en pie y tropezamos,

y entonces nos detuvimos alrededor de nuestro núcleo, su

ronco grito de temor, en el centro,

en el final de nuestra vida. Rápidamente, entonces

—lo peor había ya pasado— pude consolarlo,

manteniendo desde la espalda su corazón en su sitio

y por delante tranquilizándolo, su propia

vida continuando, y lo que lo había

atado, en torno a su corazón —y que lo había atado

a mí— ahora yacía sobre nosotros y a nuestro alrededor,

agua de mar, óxido, luz, esquirlas,

los pequeños eternos rizos de eros

golpeados hasta quedar tiesos.